El 31% del sector logístico renegocia contratos por los aranceles
septiembre 3, 2026
Escrito por: Admin L360
Los cambios arancelarios y geopolíticos llevan a un 31% de las empresas a renegociar contratos con clientes o proveedores internacionales.

Hasta un 31% de las empresas del ámbito logístico y del transporte en España ha tenido que renegociar de forma puntual contratos con clientes o proveedores internacionales a raíz de los cambios arancelarios y geopolíticos. Un 17% adicional reconoce un impacto amplio y relevante en sus condiciones comerciales, mientras que solo un 39% asegura no haberlo necesitado. Además, un 16% ya asume sobrecostes de cumplimiento normativo en el terreno aduanero, donde un 43% de las compañías no ha notado cambios relevantes y un 23% reconoce un impacto moderado.
En el sector del packaging, un 32% de las empresas también ha renegociado de forma puntual contratos con clientes o proveedores internacionales, y un 12% señala un impacto amplio en sus condiciones comerciales. En este sector, un 40% asegura que no ha sido necesario.
A esto se suma que el Reglamento Europeo de Envases (PPWR), aplicable desde agosto de 2026, genera incertidumbre: un 28% de las empresas no lo conocía o considera que no le afecta, un 24% valora su impacto como bajo o manejable, y un 22% ya asume sobrecostes en la adaptación de sus procesos.
Diagnóstico del sector ante el nuevo orden comercial global
Estas presiones contractuales y de costes forman parte de los resultados del estudio ‘De la disrupción a la adaptación: diagnóstico del sector logístico y del packaging español ante el nuevo orden comercial global’. El informe ha sido elaborado por Logistics & Automation y Empack, los eventos profesionales cuya próxima edición organizará Easyfairs los próximos 11 y 12 de noviembre en Ifema (Madrid).
Un año después del inicio de la escalada, la crisis arancelaria ya es una realidad para las compañías, que analizan el impacto real y percibido sobre la actividad en junio de 2026.
El informe toma como referencia un contexto marcado por la escalada arancelaria entre Estados Unidos, China y la Unión Europea, la tensión en el Estrecho de Ormuz y la reconfiguración acelerada de las cadenas de suministro globales. El diagnóstico determina que la adaptación progresiva se impone sobre la disrupción estructural, aunque la presión sobre contratos, costes y normativa ya es tangible para buena parte del sector.
Impacto operativo, materias primas y relocalización
Los nuevos aranceles de la Unión Europea a productos chinos y los aranceles estadounidenses a productos europeos son los factores que más están condicionando la operativa. Pese a ello, un 43% de las empresas afirma no haber sufrido todavía ningún impacto directo.
En la relación con proveedores, la respuesta mayoritaria entre quienes ya han actuado ha sido realizar ajustes puntuales, opción elegida por un 27%. Un 19% sigue evaluando cambios sin haber tomado una decisión, y un 41% no ha necesitado modificar su estrategia.
En cuanto a la relocalización productiva, la mitad de las empresas considera que no aplica a su modelo de negocio. Entre quienes sí perciben esta demanda, un 22% analiza cómo adaptar su red logística, con prioridades en reforzar la integración tecnológica, la trazabilidad y la capacidad de almacenaje y distribución.
Óscar Barranco, director general de Easyfairs Iberia, señala: “El dato de aduanas es el que mejor explica el momento: todavía no hay un colapso, pero ya hay un 16% asumiendo sobrecostes de cumplimiento. Y quienes sí están notando la relocalización de sus clientes no responden solo ampliando naves y flota, sino con tecnología y trazabilidad. Ahí está la inversión que va a decidir quién aguanta el próximo ciclo”.
Por su parte, los plásticos y las resinas son la materia prima que más encarecimiento o problemas de suministro ha sufrido, señalada por el 42% de las empresas del packaging, por delante del cartón y el papel (28%) y del aluminio y los metales (28%).
Frente a este encarecimiento, la reacción del sector es cautelosa: un 46% sigue trabajando con sus proveedores habituales, un 26% evalúa alternativas dentro de la Unión Europea o en países cercanos sin haber concretado ningún cambio, y solo un 8% ha relocalizado ya parte de su base de proveedores. En innovación, un 48% cree que todavía es pronto para valorar si la doble presión arancelaria y regulatoria está acelerando el desarrollo de nuevos materiales, y solo un 11% afirma estar invirtiendo activamente en nuevas soluciones.
Respuesta institucional y perspectiva de futuro
Uno de los mensajes más contundentes del estudio es la valoración crítica que hacen ambos sectores de la respuesta institucional: un 48% de las empresas de logística y transporte y un 44% de las de packaging consideran que la reacción de las instituciones europeas es insuficiente, frente a apenas un 2% en logística y un 1% en packaging que la califica de adecuada y suficiente.
Pese a esta crítica, ninguno de los dos sectores anticipa una ruptura brusca de su modelo de negocio y la cautela domina las respuestas. Un 37% en logística y transporte y un 41% en packaging considera que todavía es demasiado pronto para saber si el actual escenario obligará a cambios permanentes. Entre quienes sí anticipan transformaciones, la mayoría las describe como progresivas y manejables (31% y 30%, respectivamente) y solo un 9% y un 8% las percibe como un cambio estructural irreversible.
Esta lectura convive con una interpretación ambivalente del momento actual: más de la mitad de las empresas de logística y transporte (53%) y de packaging (59%) perciben el contexto como una combinación de amenaza y oportunidad a partes iguales, muy por encima de quienes lo ven únicamente como una amenaza (22% en ambos sectores) o únicamente como una oportunidad (21% y 18%, respectivamente).
“Nuestro estudio confirma que la incertidumbre se ha convertido en la nueva normalidad para la cadena de suministro española. Las empresas ya no esperan a que la situación se estabilice para actuar, sino que están redefiniendo proveedores, revisando contratos y adaptando procesos mientras el propio marco regulatorio europeo, con la llegada del PPWR, añade una capa adicional de complejidad”, concluye Óscar Barranco.



